Balconeando / Posible crisis ambiental

Por Alejandro Barañano

La Laguna Ojo de Liebre, santuario de la ballena gris, en Guerrero Negro, podría sufrir una crisis ambiental ante el almacenaje de salmuera residual durante más de 20 años por parte de la empresa de participación estatal Exportadora de Sal.

Y es que documentos obtenidos muestran cómo un producto por el que podría esa compañía obtener alrededor de 40 mil millones de pesos en el mercado de químicos, sin alguna explicación se ha ido acumulando en un área que no cuenta con piso firme que impida la filtración al subsuelo y sólo tiene diques de contención que frenan su salida al mar.

Para quienes han investigado esto, saben que la empresa decidió primero tirarla al Desierto del Vizcaíno, en tanto se obtenían los permisos para arrojarla al mar, pero por la cantidad que representa significaría un daño ambiental irreparable para la zona, y por ello no ha conseguido la autorización para hacerlo, pues resulta que el efecto que provocaría en la zona sería un aumento de la salinidad, la concentración de oxígeno, el desbalance iónico y, por último, que además de los animales marinos, también afectaría a aves de la zona.

Pero la inexplicable pérdida que representa para Exportadora de Sal no vender la salmuera, se suma un entramado de operaciones y contratos para la explotación, traslado y comercialización de la sal mexicana, y donde las empresas de participación estatal Fideicomiso de Fomento Minero, Baja Bulk Carriers y Exportadora de Sal, benefician cada año con más de mil millones de dólares a Mitsubishi Co, el corporativo japonés que ha sido señalado en tribunales de Estados Unidos como una empresa lavadora de dinero.

La salmuera ha sido almacenada por ESSA desde 1996 formalmente en una superficie de 2 mil 500 hectáreas en vasos de almacenamiento. La realidad es que en la sesión del Consejo de Administración de junio del 2015, se reconoció internamente que había ya más de 4 mil hectáreas inundadas con el producto, incluyendo algunas zonas declaradas como áreas protegidas, por lo que se corre el riesgo de dañar el ecosistema en la Bahía Ojo de Liebre, donde año con año se convierte en el santuario de la ballena gris.

En un oficio dirigido al contador público Jaime José María Mancilla Reyes, de parte de las direcciones de Operaciones a cargo del ingeniero Daniel Couttolenc Suárez, con fecha a 9 de septiembre del año 2016, se hace hincapié en la sesión extraordinaria del 28 de octubre de 2013, sobre el análisis para la determinación de los precios de venta de la salmuera residual establecidos en la cláusula cuarta del contrato suscrito entre ESSA y la empresa Pacsys S.A. de C.V.

La salmuera, como se sabe, es un residuo susceptible de reaprovechar y venderse, ya que se convierte en un subproducto derivado del proceso de producción de sal, tal y como lo precisa el acuerdo 51ESSA 10/2013 emitido por ESSA. Lo que significa que, en lugar de pagar el alto costo para descargar el residuo en la zona, podrían obtener unos 40 mil millones de pesos de acuerdo a su precio en el mercado actualmente. Y no sólo eso, cada año la empresa de participación estatal obtendría tres mil millones de pesos de utilidades adicionales por la cantidad de salmuera que se genera.

Sin embargo inexplicablemente Exportadora de Sal incumpliendo el contrato, no concretó la operación y dos años después el Consejo de Administración, como consta en un acta del 2015, decidió continuar con el proyecto de “almacenaje y disposición en mar”.

Conforme a datos recabados, la salmuera se ubica en el “vaso 2bSur”, y que de acuerdo a versiones de personas que laboran en la zona se encuentra a punto de desbordarse, situación que se agravó en meses pasados por las constantes lluvias que se presentan en la zona.

Aunado a todo esto, las diferentes irregularidades en Exportadora de Sal han sido ya documentadas por la Auditoría Superior de la Federación en la revisión de las tres últimas cuentas públicas, y en la última, la que corresponde al 2015, y donde la institución sostiene que toda la producción de sal de ESSA es cara, pues los equipos que tiene son obsoletos, a parte de que se encontraron diferencias en los montos aplicados y reportados en los estados financieros al 31 de diciembre de 2015, esto sobre las utilidades de 2012, 2013 y 2014, y donde la empresa no cumplió con las resoluciones aprobadas en las asambleas de accionistas sobre la distribución de éstas.

También ahora se ha comprobado que las observaciones que en los últimos años ha hecho la Auditoría Superior de la Federación forman parte de un expediente que estaría bajo revisión por parte del Órgano Interno de Control de la Secretaría de Economía, pero que hasta ahora no ha concluido si en las inconsistencias encontradas existe responsabilidad administrativa o hasta penal por parte de funcionarios de Exportadora de Sal y ESSA.

Por eso al inicio del espacio marcamos que se podría sufrir una crisis ambiental ante el almacenaje de salmuera residual que durante más de 20 años se han ido acumulando en un área que no cuenta con piso firme que impida la filtración al subsuelo, y que sólo tiene diques de contención que frenan su salida al mar.

¿Se tomarán medidas drásticas al respecto para evitar una posible crisis ambiental? Esperemos que sí, pero mientras algo sucede al respecto quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .

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