Opinión… El Honorable Congreso del Estado esta perdiendo la “H”

Por Manuel Arce

Es bien sabido que en política al momento de elegir a quien habrá de gobernar nuestros destinos como sociedad, no hay garantía de nada.   Hemos visto con el pasar de los meses que la decisión de la mayoría votante, de dar un giro de timón y renovar sus votos de confianza en personajes y partidos nuevos no ha resultado del todo bien.

 

En 2018 existía como antecedente de la elección, un desgaste mediático y en redes sociales que sembraba en el colectivo un desprestigio creciente de la administración de Peña, Calderón y Fox; para no irnos tan atrás;       Estábamos frente a una sociedad harta de promesas, de discursos demagógicos y de ausencia de resultados en muchos rubros.  No todo era pésimo, pero pensábamos que no podía estar peor.        El descarado enriquecimiento de las clases políticas contrastaba con lo difícil que resultaba llevar el sustento diario a la clase trabajadora, a ésta polarización social se incorporó el reclamo que la clase media; profesionistas, burócratas y algunos empresarios grandes y pequeños, golpeados por la corrupción imperante coincidieron en la necesidad de un cambio radical en la clase política.

 

Pero las desgracias nunca vienen solas; con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador se cobijó también el de cientos de representantes de la sociedad a quienes llamamos diputados. Esos precisamente que hoy se agarran a mordidas y se desgarran las vestiduras por la legalidad.     Muchos columnistas (los verdaderos y no aficionados como un servidor) han dado cuenta del show mediático que encabeza el legislativo en su pugna interna por el poder.  Si bien es cierto que no es la primera vez que vemos este tipo de escenarios lo cierto es que debieran haber quedado en el olvido luego del “cambio” tan radical que sufrió el sistema político.  Mitotes como el qué, la diputada sutana mordió a la mengana; que la diputada mengana se mordió sola; que perengana es la presidenta legítima  y no la orejana.

 

Los escándalos del mal uso de los dineros, de la interpretación a modo de leyes, reglamentos y hasta la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos han sido instrumentos para la diatriba, en donde el fin último que se advierte quieren alcanzar, son los controles de tres áreas sumamente importantes y con un alto valor electoral;    Una de ellas es el Órgano de Fiscalización del Estado, donde desde luego se cocinan los señalamientos de los buenos y malos manejos financieros; donde se revisa pués Quien y cómo se gasta el dinero del presupuesto de todos.  La otra es precisamente la de Finanzas, donde el discurso de la transparencia y honestidad, aplica solo para algunos y en algunos momentos que no en todos; de ahí se paga lo necesario para afianzar el poder interno. Y por último Recursos Humanos, que no es otra la intención que fortalecer el acuñado halconeo interno, de la base trabajadora del otrora H. Congreso.

 

En fin temas de lavadero que sustituyen a la verdadera agenda de interés social.  La aspiración de que los diputados asuman con responsabilidad el cargo para el que fueron electos parece ya una utopía, un sueño inalcanzable; un sueño maldito de la desgracia que implica elegir sin pensar, sin reflexionar.  Que papel juega la sociedad en las luchas intestinas del Congreso?.     Ninguno; Somos simples espectadores en espera de que nuevamente llegue nuestro momento, en donde tendremos otra oportunidad  de decidir quienes rijan nuestra vida pública, y esperemos que ahora como sociedad no nos equivoquemos;  y no se trata de un Partido o de otro, se trata de las personas, del compromiso, de su capacidad.    Que la frase del Poeta y Cantautor urbano, Facundo Cabral, no sea la regla.

 

“Mi abuela decía: “Habría que acabar con los uniformes, que le dan autoridad a cualquiera. ¿Qué es un general desnudo?”.       Y tenía razón, y tenía derecho a hablar de esto porque estuvo casada con un coronel, que era realmente un hombre valiente. Solamente le tenía miedo a los pendejos. Un día le pregunté: “¿Por qué?”. Y me dijo: “Porque son muchos. No hay forma de cubrir semejante frente. Y por temprano que te levantes, adondequiera que vayas ya está lleno de pendejos. Y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al presidente”.

Facundo Cabral

 

 

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