OPINION…ES / Porque la justicia deje de ser ciega

Manuel Espinoza

Algunos hechos cualquiera que sean sus circunstancias, pero si atentan contra la integridad física, patrimonial incluso moral de las personas, creo debieran considerarse como delitos y más aún, seguirse de oficio para disminuir la impunidad en agravio de quienes por su condición, les es limitado su acceso a la justicia.

Que con sólo con el hecho de que llegue al conocimiento de cualquier autoridad, su propia normatividad le obligue actuar y en caso de no ser de su competencia, canalizar lo ocurrido a la institución que cuente con la estructura jurídica para sancionar al infractor, con la energía que el caso amerite.

Lo anterior, lo quiero sustentar en lo ocurrido recientemente en una colonia popular de San José del Cabo, donde un individuo identificado como en las redes sociales como “Ricardo Davis Smith”, agredió, sin motivo aparente, a una mujer por el sólo hecho de transitar en su modesto vehículo perifoneando la venta de pan.

Al sujeto al parecer (según testigos) le molestó el contenido auditivo y arremetió contra la fémina a la que agredió físicamente a tal grado, que por varios minutos la víctima quedó desmayada, tendida sobre el suelo sin que nadie le proporcionara ayuda alguna.

El único que intentó hacerlo, fue su pareja sentimental pero fue impedido por el “yerno-guarura” del agresor, el conocido arquitecto josefino y presidente de un organismo empresarial en el ramo constructor, que por ética, a menos que el lector opine lo contrario, debería de retirarle la representación a Davis Smith.

Quienes atestiguaron presencialmente y quienes se enteraron por otros medios, habrán observado la soberbia y arrogancia de los agresores, pues mientras uno de ellos impedía que la mujer recibiera ayuda, otro, el principal protagonista, se regocijaba de lo ocurrido burlándose, incluso aparenta en las imágenes, de como la mujer, al lado de su vehículo, yacía desmayada resultado de la inconsciente agresión física.

Como se indica al principio, hay hechos que debieran ser delitos perseguidos de oficio y este es uno de ellos, primero, por la alevosía y posible agravante de intento de homicidio con alevosía, ventaja y premeditación, pues la corpulencia del agresor no se compara con la condición física de su víctima, que fue privada del conocimiento tras el golpe físico.

Lo también lamentable, es que a pesar de la existencia de diversas agrupaciones sociales y organismos públicos oficiales patrocinados con recursos del pueblo, cuya naturaleza de acción es defender los derechos de las mujeres por una vida libre de violencia, se hayan mantenido al margen, guardando silencio quizás por la investidura del agresor y su supuesto parentesco con la máxima autoridad civil en Baja California Sur.

No se vale y no se debe permitir que ante un hecho de esta naturaleza, aunque sin consecuencias fatales se quede impune.
Hoy fue una humilde mujer. Humilde por su condición social, pero tan valiosa como cualquiera que ostente lujos y poder, por lo que la justicia, quiero creer está actuando y pronto también nos percataremos de ello.

Como en todo, cada cual tendrá su criterio según el cristal a través del cual observó lo ocurrido, pero espero nunca tenga ese cristal frente a sus ojos, cuando algún familiar o persona estimada, sea la víctima física de la violencia, la soberbia, arrogancia pero sobre todo, de la impunidad.

NBCS Noticias

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