MICRÓPOLIS / Por Bertoldo Velasco Silva

Los problemas hunden a Milena. La falta de capacidad y de asesores adecuados, hace florecer la inexperiencia e incapacidad para enfrentar las principales demandas ciudadanas. Su pleito con los medios de comunicación, por su cerrazón política, le impide promover sus planes y acciones, si es que las tiene. Lo cierto, es que la ciudadanía le tiene perdida la confianza a esta autoridad municipal.

La comunicación entre gobiernos de cualesquier nivel y poder con los medios informativos, sean prensa escrita, de radio, de televisión y medios digitales dedicados a la información periodística, es fundamental y necesaria para dar a conocer sus acciones y programas de trabajo en favor de la comunidad que dicen representar, en este caso, desde la comuna municipal, el primer enlace entre el pueblo y su autoridad.

Sin embargo, hay gobiernos municipales que no entienden esta premisa, tal cual le sucede al Ayuntamiento de La Paz, cuya cabeza, Milena Quiroga Romero, no haya la puerta para responder a todos los compromisos con los cuales vendió al electorado durante la campaña política para llegar a la alcaldía paceña, y la falta de un equipo con conocimientos y experiencia, la están hundiendo irremediablemente.

Desde que era diputada local, Milena Quiroga no quería saber nada de los medios como de los representantes de los medios de comunicación. Su soberbia, sus desplantes y desprecio hacia los representantes de los medios de comunicación que la criticaron por su inexperiencia, por sus finos gustos con cargo a las contribuciones de los sudcalifornianos, eran su sello personal. Sin embargo, durante la campaña política era todo abrazo y entrevistas constantes con los medios de comunicación, pero al llegar a la alcaldía, su carácter regresó al que tenía.

No puede Milena Quiere, bueno, si puede, estar reñida con los medios de comunicación. Lo malo de este divorcio, es que no hay medio de comunicación que informe de su trabajo como alcaldesa, si es que lo tiene, de sus programas y acciones. Aunado a esta ruptura, también se enfrascó en una desavenencia con la población paceña al culparla -a escasos días de su ascensión a la alcaldía- del quebranto económico tanto del SAPA como del Ayuntamiento, por los adeudos de casi 1,550 millones de pesos de los usuarios y habitantes de La Paz, el primero por falta de pago del servicio de dotación del agua y lo segundo, por no pagar el predial, según ella. Los medios de comunicación, en su momento, dieron cuenta de este desliz de la edil paceña.

En lo personal, he platicado con varios Colegas, y todos, han coincidido con ese divorcio, prensa-alcaldesa, el cual repercute en esa comunión que Milena debe tener con sus gobernados.

No obstante lo anterior, la edil paceña, a inicios de año, no regaló a los usuarios de SAPA, un incremento desproporcionado en las tarifas de agua potable al incrementarla de 138 pesos mensuales -en el caso de usuarios domésticos- a 180 pesos, no se diga a los comercios y al sector industrial e inmobiliario. Y semanas más tarde, esta semana para ser exactos, aumentó las tarifas del predial en casi el 8 por ciento por vivienda. Bueno fuera que a la par de estos aumentos, los servicios a los que está obligado a prestar el ayuntamiento como son la seguridad ciudadana, alumbrado, recolección de basura, bacheo, de agua potable, de limpieza de la ciudad, arreglo de calles, mejoraran, pero ha sido totalmente todo lo contrario, son deficientes.

Pero ¿cómo le puede responder la ciudadanía para que esta cubra sus contribuciones municipales, si la misma ciudadanía no le tiene confianza? Y esta situación, es la más complicada para la alcaldesa, ya que cada día que pasa, tiene dificultades para enfrentar las demandas de la población para mejorar la prestación de los servicios públicos municipales, a los cuales, ella misma se comprometió en campaña a que habría agua en los hogares paceños los 7 días de la semana los 365 días del año. A no incrementar ni a crear nuevos impuestos, a mantener alumbrada a la ciudad, a darle esa imagen limpia a la ciudad, a mejorar la recolección de basura, a bachear la ciudad, a combatir la corrupción, a ser transparentes, problemas estos que ella combatió y criticó duramente a su antecesor Rubén Muñoz Álvarez.

El problema de Milena Quiroga, es que no sabe comunicarse con la población, y carece de los medios para hacerlo. El área de “comunicación social” de su administración, es un cero a la izquierda. Sus asesores, si es que los tiene, no se ven ni se sienten. Su área de relaciones

Públicas, no se conoce.

El acercamiento de la primera autoridad, que es la municipal con la ciudadanía, es fundamental para el ejercicio de la administración pública. No hacerlo, es demeritar el trabajo político de su partido Morena, de donde emergió para ser primero diputada y luego presidente municipal. Bien dice el dicho: el pueblo pone y el pueblo quita. Aún es tiempo de recobrar la confianza ciudadana, porque ello, contribuirá a generar la seguridad suficiente para que esta cubra los impuestos municipales, pero también, la edil debe responder con acciones concretas par decirle a la ciudadanía en qué invierte sus contribuciones. Mientras no se vea esta acción, no habrá confiabilidad.

Difícil situación para Milena Quiroga Romero, quien a la fecha, no ha hecho nada por combatir la corrupción, que dijo, hubo en las administraciones municipales pasadas, por lo que esperamos que estos hechos que ella misma denunció, no queden en la impunidad y se queden sin castigo quienes ayudaron al quebranto del Ayuntamiento en detrimento de las contribuciones de los paceños.

Esperamos que ésta, no sea la excepción, y realmente se responda a las demandas ciudadanas y se combata en serio la corrupción de administraciones pasadas, y no queden solo en llamaradas de petate.

NBCS Noticias

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