Airbnb supera al tiempo compartido en Los Cabos; exigen regulación
El mercado turístico de Los Cabos experimenta una profunda metamorfosis estructural impulsada por la acelerada expansión de las plataformas digitales de hospedaje, con Airbnb a la vanguardia.
Esta modalidad ha transformado la oferta de alojamiento en el extremo sur de la península de Baja California, al grado de superar en volumen de espacios disponibles al consolidado sector del tiempo compartido, sin embargo, este crecimiento exponencial reabre un complejo debate sobre la asimetría regulatoria, las garantías de seguridad para el visitante y el verdadero impacto en la derrama económica local.
La velocidad con la que las plataformas de alquiler vacacional han ganado terreno en Los Cabos es inédita, pues, una investigación basada en datos del proyecto de datos abiertos Inside Airbnb, revela que Los Cabos se ubica formalmente como el sexto municipio de México con el mayor número de alojamientos anunciados a través de esta plataforma digital. El reporte contabiliza un inventario de 9 mil 242 espacios disponibles en el destino.
Para dimensionar esta cifra, el volumen de unidades ofrecidas mediante plataformas digitales ya supera la infraestructura del tiempo compartido, un pilar histórico del destino que actualmente cuenta con aproximadamente 8 mil unidades habitacionales en operación.
Aunque el sector hotelero convencional mantiene el liderazgo absoluto con un inventario que ronda las 24 mil habitaciones, la velocidad de penetración de las plataformas de alojamiento temporal ha encendido las alarmas de los desarrolladores turísticos tradicionales, quienes advierten un escenario de competencia desigual.
El segmento de tiempo compartido capta de manera constante alrededor de 80 mil turistas mensuales. La relevancia de este perfil de visitante radica en su alto nivel de gasto y fidelidad con el destino. Se estima que cada uno de estos turistas destina, en promedio, mil 500 dólares por estancia exclusivamente en consumos fuera de su desarrollo, lo que incluye restaurantes, tours, transportación, pesca deportiva y comercios locales. Esta dinámica inyecta una derrama económica directa que se aproxima a los 120 millones de dólares anuales para la comunidad cabeña, un flujo de capital que se distribuye de manera horizontal entre los prestadores de servicios de la región.
La principal fricción entre los desarrolladores tradicionales y las plataformas de hospedaje no radica en la preferencia del consumidor, sino en las reglas del juego.
Los desarrolladores tradicionales y la hotelería establecida operan bajo una densa red de obligaciones fiscales, operativas y de protección civil que las viviendas destinadas al alquiler vacacional suelen evadir.
El ejemplo más crítico de esta asimetría es el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana NOM-07-TUR-2002 (y su proyecto de actualización). Esta normativa federal obliga de manera estricta a los establecimientos de hospedaje tradicionales a contratar y mantener vigentes seguros de responsabilidad civil de amplia cobertura. El objetivo es garantizar la protección y seguridad del turista ante cualquier siniestro, accidente o eventualidad que ocurra dentro de las instalaciones.
Mientras los desarrolladores de tiempo compartido y los hoteles tradicionales invierten sumas considerables para cumplir con estas pólizas y someterse a constantes auditorías de seguridad, protección civil, planes de contingencia ante huracanes y licencias de funcionamiento comercial, la gran mayoría de las propiedades listadas en Airbnb operan bajo el amparo de un vacío normativo local. Al ser clasificadas formalmente como propiedades residenciales, estas unidades funcionan sin cumplir con las rigurosas inspecciones de seguridad, salidas de emergencia, señalización y seguros de responsabilidad civil exigidos por las leyes mexicanas a la industria del alojamiento profesional.
Los representantes del sector turístico tradicional en Los Cabos coinciden en que el objetivo no es frenar el avance tecnológico ni prohibir la operación de plataformas como Airbnb.
Ambas opciones de hospedaje representan alternativas competitivas y atractivas que enriquecen la oferta del destino y atraen a diferentes segmentos de viajeros.
No obstante, el reto inmediato para las autoridades de los tres niveles de gobierno y el sector empresarial radica en el diseño de un marco regulatorio moderno, equitativo y de aplicación estricta.
Si bien el estado de Baja California Sur ha avanzado en la recaudación fiscal mediante convenios para retener el 4% del Impuesto sobre la Prestación de Servicios de Hospedaje a los usuarios de plataformas digitales, el desafío pendiente sigue siendo de carácter operativo, de seguridad pública y de ordenamiento urbano y solo mediante una regulación que iguale las condiciones en materia de protección al consumidor, normativas de protección civil y garantías de seguridad, Los Cabos podrá asegurar un crecimiento sostenible que preserve su prestigio internacional como un destino turístico de clase mundial seguro y ordenado.
