Las Columnas

OPINION I La política no admite silencios y estilo personal de gobernar en BCS

En política hay una regla que rara vez tiende a fallar, cuando el gobierno guarda silencio, otros aprovechan el nublado para construir campañas contrarias a la verdad. Y muchas veces esa tendencia -muy prelectoral- no se sustenta en hechos, sino en rumores, especulaciones o campañas perfectamente diseñadas para erosionar la percepción pública.
Por eso vale la pena reconocer una decisión del gobernador Víctor Manuel Castro Cosío y su equipo de medios, es decir, abrir un espacio permanente de comunicación con la “Mañanera” del Pueblo. No porque sea una idea nueva —la fórmula ya fue probada a nivel nacional—, sino porque en #BajaCaliforniaSur hacía falta que el Ejecutivo recuperara la iniciativa en el debate público, para lo cual, se manda solo.
Desde hace tiempo el gobierno estatal venía jugando a la defensiva. Se dejaban correr versiones, ataques y desinformación sin una respuesta institucional oportuna. El vacío terminaba siendo ocupado por quienes encontraban en el silencio la mejor oportunidad para sembrar dudas, aderezado para desfortuna de la miseria humana, hoy expresada por el ejecutivo.
En comunicación política, llegar tarde casi siempre significa conceder ventaja. Analicen lo que sucede hoy.
Paradójicamente, quien ha sido presa de esa circunstancia, es quizá uno de los personajes mejor preparado para responder. El profesor Víctor Castro no es un político improvisado. Se formó en la oposición, en el debate, en la confrontación de ideas. Tiene oficio político, sabe argumentar, conoce el pulso social y posee un estilo que conecta con la gente: directo, coloquial y sin excesivos protocolos.
Por eso resulta inevitable preguntarse por qué se tardó tanto en asumir personalmente la conducción de la comunicación política de su gobierno.
Las conferencias del pueblo, por sí solas, no resolverán los problemas del estado. Tampoco desaparecerán la crítica ni las campañas negras en voga. Pero sí pueden convertirse en una herramienta eficaz si sirven para informar, explicar decisiones, fijar posturas y obligar al gabinete a rendir cuentas frente a los medios y la sociedad.
Defender un gobierno no significa negar los errores. Significa tener la capacidad de explicar los aciertos con datos duros y asumir las deficiencias con honestidad. La crítica fundada debe atenderse con inteligencia, no con descalificaciones. Esa diferencia es la que distingue a un gobierno seguro de sí mismo de uno que reacciona por impulso.
Las campañas negras existen y seguirán existiendo. Son parte de la política moderna. La diferencia está en cómo se enfrentan. El mejor antídoto nunca ha sido el silencio. Tampoco la confrontación estéril. La respuesta más efectiva sigue siendo la información verificable, la transparencia y los resultados.
Si esta nueva etapa representa a un gobernador más visible, más cercano y dispuesto a responder de frente, seguramente veremos un cambio importante en la percepción pública. Al final, gobernar también implica comunicar. Y comunicar bien no consiste únicamente en difundir boletines; consiste en ocupar el espacio público antes de que alguien más lo haga por ti.
Volvemos a reconocer el «estilo personal de gobernar» como decía Daniel Cosío Villegas dw nuestro gobernador.

NBCS Noticias

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